martes, 10 de agosto de 2010

De repente pensé en aquella tortura que practicaban en Francia. ¿Sabes que hacían?. Ataban las extremidades de una persona a cuatro caballos y los azuzaban en direcciones diferentes. Pues así es como me sentí, así es como me siento.
Ahora ya sé lo que es amar, te amo con esa clase de amor que había rezado por tener cuando era una adolescente y que ahora rezo por no volver a sentirlo nunca más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario