lunes, 9 de agosto de 2010

Y una cosa estaba clara, la vida jamás había sido tan dulce.

Algunas veces las personas llegan a nuestra vida y rápidamente nos damos cuenta de que ésto pasa por que debe ser así ; para servir un propósito, para enseñarnos una lección, para ayudarnos a descubrir quiénes somos en realidad, para ayudarnos a conseguir aquello que deseamos o simplemente para darnos su apoyo y compartir con nosotros infinidad de risas y alegrías, aunque en ocasiones también tristezas.
Tú no sabes quiénes son esas personas, pero cuando fijas tus ojos en ellas, sabes y comprendes que ellos afectarán a tu vida de una manera profunda.
Todo pasa por una razón en la vida, nada pasa por casualidad o por suerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario